¡FIN DEL RECORRIDO!
Me ha gustado mucho cómo cerrado la asignatura de formación y desarrollo profesional del educador.
Se nos planteó hacer unas actividades, que trataran de un tema de interés para cada grupo y que eligiéramos una estrategia para enseñar a los demás compañeros.
Cada miembro del grupo ha adoptar un papel de formador/ra para enseñar a los demás las actividades planteadas.
Es fundamental la planificación de la actividad paso a paso para que pueda haber una coordinación entre los miembros del grupo. La actividad debe ser flexible, ya que las cosas no siempre ocurren como se han planteado de antemano.
Durante el transcurso de la actividad los formadores han de reflexionar sobre lo que se está haciendo y una vez se ha terminado la sesión se ha de valorar si la actividad ha dado los resultados que esperábamos o no, es importante hacer una valoración de uno mismo y del grupo en general y para completar la reflexión es imprescindible que personas ajenas al grupo hagan una evaluación de cómo los formadores/as han llevado a cabo la actividad “devolución de la acción formativa”.
Esta valoración se hace en tres momentos diferentes:
- Entrada: ver cómo explican el tema o la actividad a desarrollar, cómo recopilan información de los conocimientos de los asistentes y cuales son los objetivos principales.
- Desarrollo: en esta fase se ha de valorar si los formadores ponen ejemplos para clarificar las dudas, si se obtiene retroalimentación de los asistentes para saber si han entendido la explicación o no, si utilizan un lenguaje fluido y claro para conseguir una mayor motivación de los asistentes. Los gestos, la mirada, la voz con un tono cambiante, hacen que los receptores de la información que se está dando tengan un mayor interés.
- Salida: en esta fase se debe de hacer una síntesis de lo que se ha tratado, el formador se asegura de que los participantes lo han entendido. Y por último ha de reflexionar si se ha llegado a los objetivos iniciales o han llegado a otros diferentes, si ha habido cambios positivos o negativos en la dinámica del grupo y lo más importante es VER CÓMO SE PUEDE MEJORAR.
Con respecto a nosotros, los participantes lo que puedo decir es que ha habido mucho interés, que hemos sabido implicarnos y ha habido mucha coordinación entre nosotros.
Las actividades planteadas han sido muy divertidas interesantes y concienciadoras ya que se tratan temas como la interculturalidad, ponerse en lugar de un inmigrante cuando llega al país de acogida para ver la gran cantidad de dificultades con las que se puede encontrar…
Echando una mirada hacia atrás, me sitúo en el primer día de clase, la sensación de incertidumbre, de no saber de qué va a tratar la asignatura, si me va a gustar o no… volviendo al presente puedo decir que la asignatura me ha gustado, SIENTO que he aprendido y los contenidos que se han tratado son útiles para mi formación de cara a cuando ejerza de psicopedagoga. Y por último decir que la profesora ha conseguido contagiar su risa, su vitalidad e ilusión a los alumnos.
Comencé primero de educación primaria en el año 1990 en el colegio San José Obrero situado en Pozuelo de Alarcón, era nueva, venía de otro centro.Primero y segundo de primaria los recuerdo más o menos igual, de lo único que recuerdo con más interés es que teníamos plantas en la clase y tortugas que había que cuidar y a mi esto me encantada ya que me daban una responsabilidad y yo me sentía más útil y que cuando terminabas pronto de hacer los ejercicios que te mandaba la profesora Lola podía jugar con las construcciones y con el ordenador que ahora es más común pero que en los años 90 y 91 no lo eran, y a mí me encantaban.La profesora que tuve estos dos años no fue significativa para mí, pero sí que lo fue Angustias que a pesar del nombre, es la profesora que más me ha marcado alo largo de mi experiencia en la educación, tenía una carácter muy fuerte pero a pesar de que yo era muy pequeña me daba cuenta que le importábamos y que nuestra educación era muy importante para ella.La forma en que nos enseñaba era muy práctica y dinámica, nos llevaba muy a menudo fuera del aula para que viéramos en directo cómo eran las cosas que estudiábamos, ella nos preguntaba acerca de las preferencias que teníamos y trabajábamos sobre ello en el aula, hacíamos porter, dossieres…Lo más significativo era que no nos hacía exámenes, sino que nos evaluaba de forma constante y el aprendizaje lo construíamos todos juntos. La tuve como tutora quinto de primaria incluido y los dos veranos que tuvimos por medio recuerdo como entre los amigos deseábamos que el próximo año nos tocara a Angustias de tutora. Sexto de primaria lo cursé en el colegio Asunción Rincón en Madrid otra vez me tenía que enfrentar a ser “la nueva” noté mucho el cambio, no recuerdo de manera muy positiva ese cambio, por primera vez vi lo que era tener compañeros de clase y no amigos, comencé a hacer exámenes y recuerdo el asombro de mis compañeros al decirles que no había hecho exámenes nunca.Recuerdo que el tener que hacer exámenes me generaba ansiedad y miedo.La profesora la recuerdo con cariño, era muy atenta y nos enseñaba muchas cosas hasta papiroflexia. Comencé la ESO en el instituto María Zambrano en un pueblo llamado El Espinar en Segovia de donde soy y para no variar…volvía a ser la nueva.Noté el cambia de estar en un colegio a un instituto, los compañeros de clase eran muy diferentes a los que había conocido ya que parecían mucho más mayores en proporción ala edad que tenían ya que la gente de pueblo es más espabilada y además en mi clase había mucho repetidor ya que parecía estar de moda el suspender; la mayoría de los alumnos presumía de sus asignaturas suspensas y eso era por la falta de interés que tenían en estudiar, la mayoría estaba deseando que llegaran los dieciséis años para poder dejar el instituto y poder ponerse a trabajar en el negocio de los padres (pastelería, ganadería, carnicería…) el caso es que eran los mismos padres los que fomentaban esas ideas a sus hijos ya que no se valoraba el que el chico/a estudiara sino que se valoraba más que se pusiera a trabajar y que ayudara a la familia.A pesar del mayor número de asignaturas, del mayor número de profesores, y de que se exigía más en todo no me costó destacar en el instituto, los profesores eran cercanos y supongo que sería que al estar el centro en un pueblo todos nos conocíamos y esto generaba este tipo de relación.En este centro estuve hasta primero de bachillerato que lo cursé en el instituto Beatriz Galindo en Madrid, mi madre se empeñó en que tenía que coger nivel para cuando estudiara la carrera pero lo que en realidad hice fue luchar contra el segundo instituto más fuerte de Madrid donde mis notables y sobresalientes en el instituto del pueblo se convirtieron con el triple de esfuerzo en suspensos bajos.Pasé de estar en un centro en medio del campo que cuando miraba por la ventana veía pinos y ovejas a estar en pleno centro de Madrid con profesores que iban a clase en traje ya los que había que llamarles de usted y que ni siquiera se dignaban a mirare a la cara.Los profesores eran inaccesibles ni siquiera se les podía interrumpir para aclarar ninguna duda.Allí conocí a la peor profesora que he conocido en toda mi vida escolar el primer contacto que tuve con ella fue cuando le dije “necesito que me ayude un poco más con la física porque en cuarto de la ESO a penas la he tocado” y me contestó “ señorita que sepa que el bachillerato no es obligatorio”y por si no ha quedado suficientemente claro de cómo era esa profesora cuando estaba claro que ya no podía seguir más allí en segundo de bachillerato porque no iba a aprobar e iba a repetir pues me dijo “señorita Maroto ahora te irás ala guardería a volver a empezar ¿no?”En fin lo único positivo que saco de ese instituto son los compañeros porque en realidad el instituto tendría mucho nivel pero se les olvidaba que éramos personas las que recibíamos las clases.Mi repetición de segundo de bachillerato lo hice en Segovia en el instituto Andrés Laguna, no tuve dificultades para aprender y para aprobar y me volví a encontrar con la cercanía de los profesores que sí que te trataban como personas y tenían interés en que siguieras estudiando. Hice selectividad, aprobé y comencé a estudiar Magisterio de Educación Musical en la Universidad de Alcalá de Henares.Comencé estudiando extraerá porque siempre me ha gustado la música pero a medida que iba estudiando y pasaba el tiempo me he dado cuenta que lo que realmente me gustaba era la pedagogía y la psicología así que por esta razón decidí continuar mis estudios con la carrera de psicopedagogía que personalmente me llena muchísimo y me encanta la idea de poder trabajar en este campo ene un futuro no muy lejano. En conclusión estoy muy orgullosa de haber llegado hasta aquí, me ha costado mucho esfuerzo.El hecho de que haya cambiado tanto de centros no ha sido positivo porque siempre me ha costado mucho adaptarme pero como todo en esta vida es positivo pues me ha servido para conocer mucha gente y tener diversas experiencias que ni hubiera tenido si me hubiera estado siempre en el mismo centro.